En el marco del Mes de la Prevención del Suicidio y del Día Mundial de la Salud Mental, el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA) propone una reflexión para toda la comunidad: el vínculo con los animales de compañía forma parte del bienestar emocional de millones de personas.
Un estudio internacional de 2026 muestra que el duelo por la muerte de un animal de compañía es comparable al de perder a un amigo cercano o a un familiar. El Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires invita a reconocer el lugar que ocupan en la vida cotidiana y a cuidarlos con responsabilidad.
Los seres humanos somos una especie social y necesitamos contacto. Una caricia, una rutina compartida o la presencia constante de un perro o un gato suelen aportar calma y compañía. Esa relación se hizo especialmente visible durante la pandemia, cuando muchas personas encontraron en sus animales un sostén cotidiano en los meses de aislamiento.
Somos, además, animales de contacto. Una idea muy difundida sostiene que necesitaríamos ocho abrazos por día. La frase proviene de la terapeuta familiar Virginia Satir («4 abrazos para sobrevivir, 8 para mantenernos, 12 para crecer»), fue popularizada después por el investigador Paul Zak y es una expresión clínica, no un dato experimental. Lo que sí muestra la investigación es que el contacto físico tiene efectos medibles: en un estudio de la Universidad de Carolina del Norte con unas 200 personas en pareja, quienes recibieron un abrazo de 20 segundos de su pareja antes de hablar en público mostraron menor reactividad al estrés, medida en presión y frecuencia cardíaca. En ese contexto, para el CVPBA, la compañía de un animal puede ser una forma cotidiana de contacto y de calma.
Terapia asistida: un vínculo que transforma. El Colegio destaca también el valor de este vínculo en el ámbito de la salud. La terapia asistida con animales es una intervención que incorpora a un animal, junto con profesionales capacitados, para acompañar los procesos terapéuticos y favorecer el bienestar de los pacientes. A través de actividades e interacciones guiadas, se busca estimular la comunicación, la participación, la motivación y el vínculo con los demás, respetando las necesidades y los tiempos de cada persona. Una experiencia que recuerda que, a veces, una mirada, una caricia o un momento compartido también pueden ser parte del camino terapéutico.
Un estudio publicado en enero de 2026 en la revista científica PLoS ONE, realizado por la Universidad de Maynooth (Irlanda) con 975 adultos del Reino Unido, aporta datos sobre la dimensión de ese vínculo. Entre quienes habían perdido un animal de compañía, el 7,5% atravesó un duelo prolongado, es decir, un dolor muy intenso que se sostiene en el tiempo. Es un valor muy cercano al de quienes perdieron a un amigo cercano (7,8%) o a un familiar (8,3%). Además, el 21% de quienes habían perdido tanto a un animal como a una persona querida señaló la muerte del animal como su duelo más doloroso.
Los resultados son promedios y cada persona vive el duelo a su manera. Otros trabajos indican que lo que más pesa es el grado de apego, más que la especie. Por eso, el CVPBA recuerda que la tristeza por la muerte de un animal de compañía es legítima y merece ser acompañada, sin frases como «era solo un animal».
«Los animales de compañía nos acompañan en lo cotidiano y ocupan un lugar real en nuestra vida emocional. Reconocerlo implica también hacernos cargo: la tenencia responsable, con cuidados veterinarios, alimentación adecuada y tiempo de calidad, es la mejor forma de cuidar ese vínculo, que es de ida y vuelta», sostiene el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires.
El CVPBA subraya, además, que la compañía de un animal no reemplaza la atención de un profesional de la salud mental. Quien atraviesa un momento difícil debe buscar ayuda y apoyarse en su entorno. Y quienes piensan en sumar un animal a su familia deben hacerlo con compromiso a largo plazo, porque su bienestar también depende de las personas.
Quien esté pasando por un momento difícil puede comunicarse con la línea 135 (gratuita desde CABA y Gran Buenos Aires) o al (011) 5275-1135 desde el resto del país.



