Decanos bonaerenses y el CVPBA

Durante las XIII Jornadas Internacionales, las facultades públicas de la provincia y la dirigencia colegiada acordaron mesas de trabajo permanentes en defensa de los estándares sanitarios, la capacitación en gestión y el rol del veterinario en la salud pública.

En Mar del Plata, durante las XIII Jornadas Internacionales de Veterinaria, se concretó un evento de trascendencia institucional: la primera participación conjunta de Alejo Pérez Carrera (UBA), Sara Inés Williams (UNLP) y Claudio Machado (UNICEN) en una mesa de diálogo con Osvaldo Rinaldi (presidente del CVPBA) y Héctor Fernández (vicepresidente).

No se trató de un encuentro protocolar, sino de una puesta en común de temas de relevancia profesional y problemáticas comunes de la instancia formativa y su posterior aplicación en la práctica profesional. Se definió una agenda de acción conjunta frente a desafíos éticos, tecnológicos y sanitarios que impactan directamente en el ejercicio veterinario. Las autoridades académicas y colegiadas compartieron una premisa clara: la medicina veterinaria no es una actividad aislada de cuidado animal, sino un pilar fundamental de la salud pública que exige compromiso riguroso con estándares, formación profesional de excelencia y defensa clara de su rol ante la sociedad.

Inteligencia Artificial y ética: La defensa del criterio clínico como responsabilidad profesional

El impacto de la Inteligencia Artificial ocupó un lugar prioritario en el debate. Los decanos y el Colegio reconocen que la IA avanzará indefectiblemente sobre tareas puramente técnicas y diagnóstico automatizado: radiología, patología clínica, sistematización de datos. Esta transformación es inevitable.

Sin embargo, lo discutido fue diferente. Mientras la IA domina la técnica, la responsabilidad médica y ética debe permanecer en manos de profesionales matriculados. El criterio clínico, la integración diagnóstica compleja, la decisión ética, la comunicación con el cliente: estas dimensiones del acto médico son y serán exclusivamente humanas.

La universidad y la regulación profesional deben enfocarse en adecuar los códigos de ética profesional. Esto implica formar nuevas generaciones en razonamiento crítico, habilidades blandas y defensa del vínculo de confianza con el cliente. La firma responsable, el acto médico final, siempre pertenecerá a un profesional matriculado. La IA puede asistir; la responsabilidad es humana.

Gestión económica y comunicación: lo que demanda el mercado laboral

Un diagnóstico recurrente fue que los veterinarios egresan altamente capacitados en ciencias médicas, pero frecuentemente desarmados ante tareas que definen su viabilidad económica y profesional.

Las universidades priorizan históricamente el saber científico. Pero el mercado laboral actual exige competencias que trascienden lo técnico: gestión de costos, administración de recursos, presupuesto de operaciones, márgenes de ganancia. Más allá, la comunicación efectiva es crítica. El veterinario debe articular diagnósticos complejos en lenguaje comprensible, manejar expectativas de clientes, comunicar malas noticias con empatía, navegar conflictos con claridad.

Sin estas habilidades blandas y de gestión, incluso el mejor clínico tiene dificultades para sostener su práctica. El compromiso acordado es que las facultades deben incorporar cursos de gestión empresarial, comunicación estratégica y liderazgo como parte de la formación integral de los graduados.

Inocuidad alimentaria: Área estratégica con déficit crítico de profesionales

Se advirtió sobre la escasez y falta de profesionales orientados a inocuidad alimentaria, un área estratégica para la salud pública nacional que hoy requiere mayor atención y vocación por parte de los nuevos egresados. La paradoja es notoria: existe déficit crítico de especialistas en inspección de alimentos, trazabilidad y certificaciones sanitarias, disciplinas pilares de salud pública y competitividad exportadora. Paradójicamente, los jóvenes veterinarios priorizan la práctica clínica de pequeños animales.

Las universidades deben reforzar la vocación científica de estudiantes en áreas estratégicas. No se trata solo de oferta académica; se trata de inspirar a nuevas generaciones sobre la relevancia de estas disciplinas para la salud comunitaria y proyección económica del país. El veterinario que trabaja en inocuidad alimentaria es tan médico como el clínico; su responsabilidad en salud pública es equivalente, quizás incluso mayor.

La defensa de los estándares sanitarios y del acto quirúrgico

La mesa abordó con firmeza la preocupación por las llamadas castraciones masivas impulsadas en diversos municipios bonaerenses. Al respecto, se denunció la presión política que suele exigir «tiempos fijos» de cirugía como si se tratara de un proceso industrial, ignorando que el procedimiento exige protocolos rigurosos de atención pre, trans y postoperatoria para garantizar la salud animal.

Durante el encuentro, las autoridades coincidieron en que son los propios profesionales veterinarios quienes mejor conocen y advierten los riesgos o el maltrato implícito cuando estas campañas descuidan las condiciones mínimas del ejercicio profesional.

Los estándares de salud pública y bienestar animal no son negociables.

Salud mental de profesionales: Desgaste y hostilidad en la clínica

Se expuso con preocupación la creciente problemática del desgaste psicológico que sufren profesionales clínicos debido a agresiones físicas y «escraches» digitales en redes sociales cuando resultados médicos no son los esperados por propietarios. Esta hostilidad sistemática provoca que colegas evalúen abandonar la práctica clínica o cerrar consultorios.

La necesidad es dotar a estudiantes de herramientas de comunicación para dar malas noticias y abordar situaciones conflictivas con clientes. El Colegio, por su parte, debe fortalecer espacios de apoyo emocional y psicológico para profesionales en crisis.

Vulnerabilidad presupuestaria: Riesgo para la formación futura

Los decanos expusieron la crisis presupuestaria que enfrentan las facultades públicas: masividad sin financiamiento proporcional, prolongación de carreras, y pérdida de docentes con doctorado y especialización desde fines de 2023 por licuación salarial. Cuando se va un docente especializado, se pierde capacidad de investigación, innovación y formación en tópicos de frontera.

De la foto a la acción

Las autoridades del Colegio y las tres facultades asumieron compromisos concretos: constituir mesas de trabajo técnicas permanentes con objetivos específicos y plazos definidos. Cada mesa redactará documentos de posicionamiento institucional y profesional sobre Inteligencia Artificial y ética, Castraciones y rigor científico, e Inocuidad alimentaria. Estos documentos serán herramientas para defender la profesión ante gobiernos, medios e instituciones de ciencia.

Si el Colegio y las tres facultades nos unimos detrás de un posicionamiento firme, tendremos la fuerza para generar avances concretos en el territorio,» concluyeron las autoridades. Es un compromiso que trasciende la comunicación protocolar. Es una apuesta institucional por consolidar a la veterinaria como profesión de salud pública.